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Santi Herrero
Santiago Herrero es uno de los iconos de la marca del trébol. Siempre será recordado como uno de los mejores pilotos de la historia que desgraciadamente no pudo llegar a ser campeón del mundo: un campeón sin corona.

Herrero obtuvo su licencia de piloto en 1962. Compitió con Derbi siendo su propio mecánico. Pronto pasó a una Bultaco Tralla 125 y más tarde la marca española Lube lo contrató para su Departamento de Competición. En los años 1964 y 1965, Herrero terminó tercero y segundo respectivamente en el Campeonato de España de 125cc.
Santi Herrero, una persona muy popular y querida en el entorno, transmitía sus sensaciones sobre la moto con claridad en una época en la que los pilotos no disponían de la facilidad de contar con circuitos permanentes para poder experimentar. En el desarrollo de la OSSA monocasco con motor con válvula rotativa con la que sorprendió al mundo, su trabajo con Eduardo Giró fue armonioso y eficaz. Los pilotos que probaron este prototipo montado en un chasis de tubo destacaron su velocidad, inaudita para la época. Si con las OSSA 230 cc sin carenado que rendía 30 CV de potencia había ganado el Campeonato de España con Carlos Giró y Luis Iglesias, aquella moto de seis marchas, embrague en seco, bomba de aceite y chasis monocasco prometía ser muy competitiva…

Santi fue un buen apoyo para desarrollar la moto de Gran Premio con la que voló por los circuitos de todo el mundo. Viajaba sólo al principio y con Esteban Oliveras de mecánico, posteriormente, en una curiosa furgoneta Seat que se fabricaba sólo para Cuba.
Con la OSSA 250 monocasco de magnesio estuvo a punto de conquistar el Campeonato del Mundo de 250 del año 1969. Ese año había ganado tres Grandes Premios por delante de las entonces imbatibles Yamaha que, en función de la estructura de su motor, tenían diez o doce caballos más de potencia pero también eran bastante más pesadas que la OSSA monocasco. Pero Herrero se tuvo que retirar en la última carrera disputada en Yugoslavia y acabó tercero en la clasificación general del Campeonato del Mundo.

Al año siguiente (1970), después de ganar en Opatija y ser líder del campeonato, llegó la carrera del Tourist Trophy, un circuito donde la victoria tenía un sabor especial. Resultó mortal en la carrera de la Isla de Man al colisionar con Stanley Wood en el denominado Westwood Corner. Su pérdida afectó tanto a la compañía que la marca abandonó las carreras.
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